Cómo hacer la declaración de la renta: paso a paso

15/03/2021

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Pocas cosas hay más definitorias del paso a la vida adulta que tener que hacer la declaración de la Renta. Si este es el primer año que te toca hacer la declaración del IRPF, te contamos todo lo que debes saber para cumplimentar este proceso correctamente.

Todo lo que tienes que saber sobre los diferentes plazos, la solicitud de borrador y el paso a paso para sobrevivir a tu primera declaración de la Renta.

¿Qué es la declaración de la renta?

Tal y como indica su nombre, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es un impuesto personal y directo que grava las rentas que perciben las personas físicas (no empresas) residentes en España, durante un ejercicio, teniendo en cuenta sus circunstancias familiares y personales. Es decir, cada contribuyente pagará una cantidad por este impuesto en proporción a los ingresos que haya obtenido durante el año.

A efectos de este impuesto tienen la consideración de renta:

  • Rendimientos del trabajo (es decir, cobrar un sueldo o una pensión).
  • Rendimientos del capital mobiliario (cuentas bancarias, depósitos, contratos de seguros, dividendos, etc.).
  • Rendimientos del capital inmobiliario (si cobras un alquiler por un piso del que eres propietario, por ejemplo).
  • Rendimiento de actividades económicas (si eres un autónomo o un empresario, lo que ganas por tu trabajo).

El IRPF también gravará las ganancias que se produzcan en tu patrimonio personal del contribuyente, menos las pérdidas que hayas tenido en el año. Por ejemplo, si tenías acciones de una compañía y las has vendido por más dinero del que en su día pagaste por ellas, o has vendido un piso, tendrás que declararlo aquí.

Asimismo, un tercer componente del impuesto está constituido por las imputaciones de renta establecidas por ley, un régimen especial que obliga al contribuyente a declarar como si hubiera obtenido una renta, independientemente de que se produzca o no. No es un apartado que se cubra en la mayoría de las declaraciones, pero se da en ciertos casos, como cuando se es propietario de inmuebles (sin contar los alquilados y la vivienda habitual), cuando se perciben cantidades por cesión de derechos de imagen

Aunque el hecho imponible (lo que general la obligación de pagar el impuesto) del IRPF es la obtención de rentas/inrgesos, existen algunas rentas que no están sujetas al impuesto o están exentas. No tendrás que declarar, por ejemplo, algunas indemnizaciones por despido en la cuantía establecida como obligatoria en el Estatuto de los Trabajadores, una prestación por desempleo si la percibes en la modalidad de pago único, una prestación de la Seguridad Social por incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, un premio de la lotería de importe igual o inferior a 20.000 euros, o en el caso de que hayas recibido una herencia (en este último caso ya pagas otro impuesto, el de Sucesiones y Donaciones).

Si quieres saber cuánto tendrás que pagar por IRPF en el último ejercicio puedes hacer el cálculo utilizando nuestra calculadora de IRPF.

La declaración de la renta de cada ejercicio se presenta al año siguiente (normalmente entre abril y junio), a través del modelo 100. Pero muchos contribuyentes ya han ido adelantando parte de su pago durante el año, ya sea porque sus pagadores están obligados a realizar retenciones a cuenta del IRPF (si cobras un salario, lo notarás en tu nómina en cada mes en concepto de “retención IRPF”) o porque son autónomos y han ido haciendo pagos trimestrales a Hacienda de este impuesto.

Cuando toque presentar el impuesto, si se les ha retenido más de lo que les corresponde pagar por IRPF, en función de sus condiciones personales y familiares, la declaración de la Renta les saldrá negativa y Hacienda tendrá que devolverles la diferencia; si han pagado menos, tendrán que abonar la cantidad correspondiente al Tesoro Público.

Cómo hacer la declaración de la renta por primera vez

Para facilitar la confección del impuesto, la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) pone a disposición de los contribuyentes el servicio Renta Web, una aplicación desde la que obtener el borrador de la declaración, modificarlo y validarlo. Revisa siempre el borrador antes de presentar la declaración de la Renta, porque no siempre Hacienda dispone de toda la información con respecto a todas tus circunstancias, y pueden aparecer en él datos erróneos o incompletos.

El formulario de la declaración de la renta (modelo 100) está compuesto por medio centenar de páginas, aunque no todo el mundo tiene que cubrirlas todas, dependerá del tipo de rentas obtenidas en el ejercicio que se está declarando. En la declaración se incluyen:

  1. Datos identificativos del declarante (y de su cónyuge, si lo hay; en este caso se indicará si se opta por declaración individual o conjunta). Se cubren los datos de domicilio y situación familiar (descendientes y ascendientes que convivan, reseñando si tienen algún grado de discapacidad). En este apartado se marcará también la asignación tributaria del 0,7% de la cuota íntegra del IRPF a la Iglesia Católica o actividades de interés social (se pueden marcar ambas).
  2. Rentas percibidas: en diferentes páginas tendrás que cubrir los rendimientos del trabajo (incluyendo los ingresos obtenidos y también gastos que puedan ser deducibles, como cotizaciones a la Seguridad Social, cuotas de sindicatos y colegios profesionales,, entre otros); los rendimientos del capital mobiliario (intereses de cuentas y depósitos, dividendos, rendimientos procedentes de seguros, etc.), y los bienes inmuebles que tengas en propiedad (ya sea tu vivienda habitual, los tengas arrendados o no generen ningún tipo de ingresos).
  3. Rendimientos de actividades económicas: esta sección la rellenarán los trabajadores autónomos, con información sobre sus ingresos y gastos en el ejercicio.
  4. Regímenes especiales: aquí se cubren las imputaciones de renta establecidas por ley de las que ya hablamos antes.
  5. Ganancias o pérdidas patrimoniales: se incluirán tanto las derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales (como la venta de un inmueble, de acciones, etc.) como las que no (como un premio de una lotería).

A partir de la información cubierta en las secciones anteriores se calculan la base imponible general y la base imponible del ahorro. En el IRPF existen dos bases imponibles, la general, que comprende los rendimientos del trabajo, de actividades económicas, las ganancias y pérdidas patrimoniales que no se deriven de la transmisión de elementos patrimoniales, y las imputaciones de renta establecidas en la ley; y la base imponible del ahorro, en la que se enmarcan las ganancias y pérdidas patrimoniales que se deriven de la transmisión de elementos patrimoniales y los rendimientos del capital. A partir de estas bases se calculará el impuesto que te corresponderá pagar.

A estas dos bases imponibles se les aplicarán una serie de reducciones que se recogen en la Ley del IRPF (como la reducción por tributación conjunta) para obtener la base liquidable general y la base liquidable del ahorro, a las que se aplicarán dos tipos de gravamen: uno correspondiente a la escala estatal y otro a la autonómica.

Una vez aplicado el tipo de gravamen sobre la base liquidable obtendrás la cuota íntegra del impuesto, sobre la cual podrás aplicar las deducciones que contempla la ley para calcular la cuantía que deberás pagar por el IRPF:

  • Deducciones estatales: como la deducción por adquisición de vivienda habitual (si fue antes de 2013), por alquiler de la vivienda habitual, por inversiones en empresas de nueva creación, por estímulos a la inversión empresarial, etc.
  • Deducciones autonómicas: cada comunidad autónoma aprueba las suyas; en la web de la AEAT puedes revisar si tienes derecho a alguna.

En la declaración de la renta también se consignarán otros datos adicionales, como rentas exentas o anualidades por alimentos en favor de los hijos satisfechas por decisión judicial.

El último apartado de la declaración es el de liquidación, en el que se recogerá si el resultado es a ingresar o a devolver y donde deberás cubrir los datos bancarios de la cuenta en la que quieres que te efectúen el ingreso (si la declaración te sale a devolver) o en la que pagarás el impuesto (si te sale a ingresar).

¿Cómo sé si estoy obligado a presentar la declaración de la renta?

Lo que hemos visto hasta ahora son las características generales del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, pero, ¿cómo saber si tienes que presentarlo? Como regla general, solo estarás obligado a hacer la declaración:

  1. Si ingresas rentas del trabajo superiores a 22.000 euros anuales de un solo pagador.
  2. Si superas los 14.000 euros:
    • Y proceden de más de un pagador. Ten en cuenta que si además de haber trabajado durante el ejercicio que vas a declarar también has recibido una prestación (como la del paro), esta se considera como otro pagador.
    • Y recibes una pensión compensatoria de tu cónyuge.
    • Y el pagador de los rendimientos del trabajo no está obligado a hacer retención.
    • O percibes rendimientos íntegros del trabajo sujetos a un tipo fijo de retención.

Puede ser que no superes estos umbrales pero tengas derecho a alguna deducción estatal o autonómica, por lo que no está de más que compruebes tu borrador para ver el resultado de la declaración y valores si te interesa presentarla o no.

También tendrás que presentar la declaración de la Renta si quieres obtener devoluciones derivadas de:

  • Retenciones, ingresos a cuenta y pagos fraccionados del IRPF del ejercicio 2020.
  • Cuotas del Impuesto sobre la Renta de no residentes.
  • Deducciones por maternidad.
  • Deducciones por familia numerosa o personas con discapacidad a cargo

Dónde hacer la declaración de la renta

En los últimos años la administración ha incentivado la presentación de la declaración de la renta por Internet, y esta será la vía preferente para hacerlo también en este 2021, aunque no la única. La Campaña de la Renta y Patrimonio 2020 se iniciará el próximo 7 de abril y durará hasta el 30 de junio, según el borrador de la Orden que regula la presentación de estos impuestos hecho público por el Ministerio de Hacienda. El plazo de presentación de la declaración de la Renta finalizará el 25 de junio para quienes les salga la declaración a ingresar y quieran domiciliar el pago.

Solicitar el borrador de la declaración de la renta online

La solicitud de los datos fiscales y del borrador, así como la presentación de la declaración se realiza por medios telemáticos, en la sede electrónica de la AEAT o a través de su app. Para poder realizar estos trámites tendrás que identificarte:

  • con certificado digital o DNI electrónico,
  • con el sistema Clave PIN,
  • o con un número de referencia suministrado por la AEAT tras facilitar ciertos datos del DNI.

Una vez abierto el programa Renta Web podrás ir añadiendo sobre el mismo los datos correspondientes a cada apartado, modificando los datos que haya asignado Hacienda en caso de que sean erróneos o incompletos. Podrás incluso guardar el borrador de la declaración para completarlo en otro momento.

Hacer la renta por teléfono

Si necesitas ayuda con tu declaración, Hacienda dispone de un servicio de cita previa a través del que te darán vez para ayudarte a cumplimentar el impuesto, si lo deseas por teléfono. Este servicio de cumplimentación telefónica estará disponible a partir del 6 de mayo y para solicitar la cita puedes hacerlo en los teléfonos 901 22 33 44 ó 91 553 00 71, o a través de la web de la AEAT o de su aplicación.

En las oficinas de Hacienda

También podrás solicitar cita previa -igualmente desde la web o la app de la Agencia Tributaria o por teléfono- para acudir a una oficina de Hacienda para que te ayuden con la declaración de la renta. En este caso, la previsión es que se permitan estas citas presenciales a partir del 2 de junio.

¿Qué documentos necesitas presentar para hacer la renta?

Al presentar tú mismo el impuesto no necesitas adjuntar ninguna documentación a mayores de la propia declaración, que es el modelo 100 y se cubre mediante el programa Renta Web. Eso sí, deberás guardar toda la documentación que acredite los datos que consignas en ella (nóminas, extractos bancarios, recibos de alquiler, etc.) para aportarla en caso de una inspección.

Si acudes a una oficina de Hacienda para que te ayuden a cubrir la declaración, sí deberás llevar contigo alguna documentación: además de tu DNI para identificarte, la fotocopia del DNI del resto de personas que figuren en la declaración (si haces declaración conjunta con tu pareja, por ejemplo) y una autorización firmada por ellos.

También tendrás que presentar el número IBAN de tu cuenta bancaria y la referencia catastral de todos los inmuebles de tu propiedad o de aquel en que vivas si lo haces de alquiler, así como la documentación que acredite el resto de los datos que vas a incluir en la declaración (certificados emitidos por el pagador o pagadores para los rendimientos del trabajo; importes de cuotas satisfechas a sindicatos o colegios profesionales, de ser el caso; certificados de empresas, entidades financieras, seguros, recibos de gastos en las transmisiones de activos financieros, etc.)

¿Cómo interpretar el resultado de mi declaración?

Una vez que completes tu declaración del IRPF podrás obtener dos resultados: que te salga negativa o positiva.

Declaración de la renta negativa o a devolver

En caso de que la declaración de la renta sea negativa o a devolver querrá decir que has pagado más por IRPF de lo que te correspondería por tu situación personal y familiar, y, por tanto, Hacienda te devolverá la diferencia. Para hacerlo deberás marcar la casilla “Solicita devolución” e indicar el número de cuenta bancaria donde quieres que te hagan el ingreso.

Declaración de la renta positiva o a pagar

Si por el contrario el importe de la declaración es positivo, quiere decir que te sale a pagar; por consiguiente, tendrás que abonar a Hacienda la diferencia por el impuesto IRPF que te corresponda. En este caso puedes escoger entre fraccionar el pago en dos plazos (el 60% en el momento de presentar la declaración y el 40% restante más adelante) o abonarlo en uno solo, y elegir la forma de pago, mediante domiciliación bancaria (indicando tu cuenta) o ingresando la cantidad en una entidad colaboradora.

Una vez que conoces todo el procedimiento es más sencillo no solo recopilar la información base sino también interpretar el resultado de la Declaración de la Renta.

Glosario de términos

¿Te cuesta entender la declaración de la renta? Consulta nuestro glosario de términos y tendrás más claro qué significa cada concepto que interviene en este impuesto.

  1. Obligado tributario y sujeto pasivo: el primer concepto se refiere a la persona sobre la que recae la obligación tributaria, y el segundo a la que tiene la obligación de pago. En el caso del IRPF ambas coinciden: será obligado tributario y sujeto pasivo del impuesto la persona que tiene que hacer la declaración de la renta.
  2. Hecho imponible: la Ley General Tributaria define el hecho imponible como “el presupuesto fijado por la ley para configurar cada tributo y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria principal”. Traducido a palabras sencillas, es el suceso o la circunstancia que causa la obligación de pagar un impuesto; en el caso del IRPF, la obtención de ingresos.
  3. Base imponible: es la cuantificación económica del hecho imponible, normalmente expresada en euros, a partir de la cual se calcula lo que hay que pagar por el impuesto. En el IRPF, en concreto, existen dos bases imponibles: la base imponible general y la del ahorro, en las cuales se reparten los distintos tipos de ingresos que pueden percibirse.
  4. Base liquidable: es la que resulta de aplicar sobre la base imponible las reducciones que se recogen en la ley del impuesto.
  5. Mínimo personal y familiar: se trata de la parte de la base liquidable que no se somete a tributación por estar destinada a satisfacer las necesidades básicas personales y familiares del contribuyente. Con carácter general en el IRPF es de 5.550 euros anuales pero esta cantidad puede aumentarse en función de la edad, o si se incluyen en la declaración de la renta descendientes o ascendientes o alguno de ellos tiene una discapacidad.
  6. Tipo de gravamen o tipo impositivo: es el porcentaje que se aplica a la base liquidable para obtener la cuota tributaria. Como el IRPF es un impuesto que está en parte cedido a las comunidades autónomas, en la declaración de la renta se aplican dos tipos de gravamen, tanto en la base liquidable general como en la base liquidable del ahorro, uno que corresponde a la escala estatal y otro a la autonómica.

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