¿Quieres crear un MVP? Aprovecha tu propia experiencia vital

27/04/2021

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En el mundo de la actividad económica, MVP son las siglas de minimum viable product, es decir, una idea en desarrollo pero capaz ya de satisfacer a los primeros posibles clientes.

Eric Ries acuñó el concepto MVP en su libro Lean Startup. En el texto, Ries definía un MVP como «una versión de un nuevo producto que permite a un equipo de trabajo recopilar la máxima cantidad de aprendizajes validados sobre los clientes con el menor esfuerzo posible».

El empresario norteamericano se basó en la manera de proceder de Toyota, una metodología denominada The Lean Manufacturing que podríamos resumir en una frase: eliminemos todo el lastre que contribuya a agotar dinero, tiempo y concentración y quedémonos con los trascendente.

Tu vida está llena de MVPs

Tú ya has creado algún MVP en tu vida. La primera tortilla de patatas comestible que cocinaste fue tu MVP de tortilla aunque le faltase sal o estuviera demasiado cuajada. El objetivo del proyecto es que acabes haciendo tortillas de patatas mejores que las de tu madre –si eso fuera científicamente posible–, pero esa primera tortilla es el paso inicial, algo que ya puede utilizarse. O, en este caso, comerse sin problemas.

Para que lo entiendas con otro ejemplo que seguro que te suena. Un MVP de tus relaciones de pareja eres tú, hecho un manojo de nervios esperando en el portal a tu crush. Solo tú, en la primera cita, con un outfit suficiente para salvar la situación. Tú lleno de ilusión, con unos cuantos buenos temas de conversación y dos entradas para Bad Bunny. Luego vendrá el resto de elementos que hacen que el proyecto sea sólido, duradero y beneficioso para todas las personas implicadas en él, pero por algo se empieza.

5 Consejos para conseguir un MVP destinado a triunfar

Vamos a utilizar el ejemplo de tu primera relación para trazar cinco pasos que te ayuden a desarrollar un MVP si decides emprender un proyecto empresarial.

1. Hazte algunas preguntas sagradas. ¿Por qué haces todo esto? El primer paso es marcar las metas que tiene el proyecto a largo plazo. ¿Qué pretendes conseguir? ¿Quiénes van a comprar lo que construyas? ¿Solucionas algún problema por el que haya personas dispuestas a pagar?

Volvamos al portal en el que esperas a tu crush. Supongamos que tu objetivo es comenzar una familia, vivir en el barrio más vibrante de la ciudad y conseguir que tu perro y tu gato se lleven bien –si eso, una vez más, fuera científicamente posible–. Si compartes objetivos con el resto de personas implicadas en el proyecto y esta idea va a beneficiar a todos, podemos seguir adelante con la estrategia.

2. Conoce y analiza a la competencia. ¿Ofreces algo mejor que Juan Ignacio, el chico de la clase de al lado? Él también está trabajando en un proyecto similar al tuyo diseñando también una estrategia de acercamiento a tu crush.

Llegados a este punto, es conveniente establecer qué te hace diferente a Juan Ignacio y a otros posibles competidores. Tu crush no te va a escoger porque seas único y perfecto. Hay un abanico inmenso de razones por las cuales una persona elige a otra. Con los potenciales clientes de un proyecto emprendedor ocurre igual. Resalta el valor que diferencia tu propuesta y trata de ser mejor que los que compiten contigo.

3. Mapea como si fueras el Dr. Livingstone. Lápiz. Papel. A pensar. Ponte en el lugar del cliente, de tu crush en el ejemplo que nos ocupa. Identifica su perfil, sus inclinaciones, sus afinidades y piensa en qué acciones debe llevar a cabo para que vuestra historia llegue a buen puerto, al objetivo que te planteaste.

Ah, no olvides reflexionar y anotar también aquellos puntos de fricción que harán que tu proyecto pueda sufrir hipotéticas dificultades. ¿Te quedas sin habla cuando estás ante tu crush? ¿Sufres con el picante en el restaurante indio? ¿No puedes con el dancehall porque eres mucho más de concierto acústico? Esas contrariedades se llaman pain points en un plan para un MVP y deben tenerse siempre en cuenta.

4. ¿Qué características o cualidades hacen falta para que todo salga bien? Determina con claridad qué necesitas para conseguir tu objetivo. ¿Necesitas tener un coche o basta con el abono de transporte público para llevar a cabo tu misión? ¿Hay que pasar por la floristería? ¿Debes aprovisionarte con 15 euros para el burger o con 50 para el japonés que tanto le gusta?

A la hora de planear tu MVP debes decidir qué elementos son obligatorios, cuáles son posibles o cuáles son innecesarios en este momento del proyecto.

5. Prueba, falla, mejora. ¡Repite! La civilización se ha desarrollado a base de prueba y error. Es hora de poner a prueba toda la estrategia. Una vez que esté todo en funcionamiento, escucha a tu client… perdón, a tu crush. Ten en cuenta su feedback, aprende, mejora y vuelve a repetir el proceso hasta que tu MVP se convierta en un proyecto plenamente desarrollado, en un relación sólida y duradera. Ese será el momento de sacar la manta del altillo del armario, abonarte a tu web de series favorita y comenzar a disfrutar de un proyecto que mejora la vida y los problemas de muchas personas.

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