Moda sostenible: apuesta por un consumo responsable

28/09/2021

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La moda sostenible es una tendencia del mercado que busca fabricar ropa de una manera respetuosa con el medio ambiente y con las condiciones laborales de todos los que intervienen en el proceso, sin comprometer los recursos del planeta para las futuras generaciones.

Si quieres conocer más en detalle qué es moda sostenible y qué no, cuáles son los criterios que ha de cumplir una prenda para ser considerada sostenible y por qué deberías cambiar tu forma de consumir ropa sigue leyendo este artículo.

Qué es la moda sostenible

Moda sostenible, slow fashion, moda ética o moda ecológica son diferentes términos que se emplean habitualmente para definir una tendencia que se está abriendo paso en la industria de la moda. Para que una marca pueda ser considerada moda sostenible ha de cumplir los siguientes criterios:

  • Un compromiso con el medio ambiente, minimizando el impacto medioambiental que conlleva elaborar una prenda de ropa o un calzado, y apostando por la economía circular para reducir la generación de residuos.
  • Un compromiso con el bienestar de los trabajadores que intervienen a lo largo de todo el proceso de diseño, fabricación y venta de la ropa, pagando salarios dignos y respetando los derechos laborales.
  • Un compromiso con el crecimiento económico justo, con el objetivo de lograr un comercio internacional en el que no haya competencia desleal y un reparto de la riqueza más equitativo.

En qué consiste y por qué la necesitamos

Para hablar de moda sostenible estos criterios se deben aplicar a todo el proceso de fabricación de una prenda:

  • Optando por materiales naturales, de origen orgánico o reciclados, en vez de sintéticos.
  • Reduciendo el uso de productos químicos que se emplean para tratar los tejidos (en tintes, curtidos, etc.) y optando por alternativas menos tóxicas.
  • Apostando por el ecodiseño, es decir, un diseño pensado para aprovechar al máximo los tejidos, generar el mínimo de residuos y crear prendas que sean fácilmente reciclables.
  • Ofreciendo unas condiciones laborales justas a quienes fabrican las prendas.
  • Minimizando la huella de carbono, esto es, la cantidad de CO2 que se emite con la fabricación y el transporte de la ropa.
  • Eligiendo embalajes con menos impacto medioambiental y prescindiendo de los plásticos de un solo uso en el empaquetado.

De esta forma, la moda sostenible pretende reducir el impacto que el sector de la moda tiene en el planeta. La industria de la moda es una de las más contaminantes. Según el artículo “El precio ambiental de la fast fashion”, produce al año 62 millones de toneladas de prendas de vestir, más de 92 millones de toneladas de desechos y consume 79 billones de litros de agua. Además, es responsable de entre el 8 y el 10% de las emisiones de CO2 y del 20% de la contaminación industrial del agua por tratamiento y teñido de textiles.

Al mismo tiempo, la mayor parte de la ropa que vestimos en Occidente es elaborada en países del sudeste asiático, a donde las grandes compañías han deslocalizado sus fábricas con el objetivo de reducir sus costes. Pero en estos países – Camboya, Vietnam, China, Bangladesh… – las condiciones laborales no son, ni de lejos, las mismas que disfrutamos en los países más desarrollados.

Son datos más que suficientes para pararnos a pensar si queremos seguir contribuyendo al agotamiento de los recursos del planeta y a la explotación cada vez que nos apetece comprarnos una camiseta de última tendencia por apenas unos euros.
Estas son las principales razones que hacen que cada vez más marcas y consumidores se apunten a esta corriente. Webs como El Bien Social recopilan más de medio centenar de iniciativas de moda sostenible en un ejercicio de consumo responsable..

Diferencias entre la moda sostenible y la moda rápida

De hecho, la moda sostenible surge en contraposición a la moda rápida o fast fashion, que se basa en diseñar y producir a un ritmo acelerado y a un bajo coste colecciones de moda siguiendo las últimas tendencias, para ser también consumidas a toda velocidad y dar paso, en cuestión de semanas o meses, a una nueva colección. Seguro que se te vienen los nombres de muchas marcas conocidas al pensar en moda rápida, marcas que te ofrecen la posibilidad de renovar tu armario casi a diario a precios irrisorios.

En respuesta a este tipo de negocio que consume una cantidad ingente de recursos, aparece la moda sostenible, que trata de diseñar y fabricar prendas de calidad y duraderas a través de modos de producción ecológicos y condiciones laborales dignas con el objetivo de minimizar el impacto en el planeta de la industria de la moda.

Por qué comprar ropa sostenible

Detrás del concepto de moda sostenible subyace una idea: la industria de la moda actual es insostenible y es preciso educar a los consumidores para que compren de una forma más responsable. Y eso implica comprar menos, pero prendas de mayor calidad y atemporales, y elegir marcas éticas y ecológicas, que sean transparentes y permitan a los consumidores conocer todo el proceso que conlleva la producción de sus colecciones, desde la obtención de las materias primas y el diseño a la fabricación, pasando por el transporte y embalaje.

Y aunque te parezca que la moda sostenible es más cara, no lo es si valoras todo el camino que ha pasado desde que alguien diseñó ese vestido hasta que llega a ti. Te darás cuenta de que el precio que aparece en muchas etiquetas no responde a lo que cuesta de verdad fabricarlo. ¿Recuerdas esa camiseta tan bonita y barata que a los dos lavados ya no te puedes poner más? Eso no te pasará con las prendas de slow fashion, que son más duraderas y, por tanto, a la larga estarás ahorrando.

Elegir moda sostenible también implica cambiar el uso y los cuidados que le damos a la ropa una vez en nuestras manos, para que dure más y contaminar así menos: lavar las prendas menos veces, a temperaturas más bajas y secarlas al aire en vez de en secadora.

Otras fórmulas con las que los consumidores podemos contribuir a la sostenibilidad en el mundo de la moda son comprar en tiendas vintage o de segunda mano, que permiten alargar la vida útil de las prendas en manos de nuevos dueños; optar por el upcycling, que consiste en rediseñar una prenda para darle una nueva estética o uso; utilizar aplicaciones para vender la ropa que ya no usamos, o bien intercambiarla con amigos o familiares, o donarla a oenegés o empresas de recuperación y reciclaje de ropa. Todo con el fin de que la ropa no acabe a las primeras de cambio en un vertedero, contaminando más el planeta.

Después de leer este artículo seguro que tienes motivos más que suficientes para convertirte en un consumidor más consciente y pasarte a la moda sostenible.